Por qué cada vez les roban el piso o los ahorros a más ancianos

_mayores_d1a488a4En los últimos años, según los colegios de abogados, han aumentado las estafas y los abusos contra las personas mayores, aunque muchos casos no llegan a judicializarse nunca.

Isabel Martínez tenía 87 años, un pecho cortado y un principio de demenciaque le hacía cantar coplas sin venir a cuento y a sacar “¡billetitos, billetitos!” y meterlos en sobres que después iba desperdigando por la casa. A su alrededor, una cuidadora, un ayudante para el baño y otras tareas pesadas y una limpiadora. Los tres, cada uno a su manera, fueron robándole todo el dinero. Incluido el que guardaba en una caja fuerte. También los cubiertos de plata. Sin embargo, ella consideraba que “los pobres” trabajaban mucho sin casi recompensa. Llegaron a sacar más de 100 euros diarios cada uno. Hasta que no quedó nada para repartirse. Ni siquiera la propia anciana, que falleció en 2016.

“El abuso económico a los ancianos es constante. Hay miles y miles de casos”, alerta el abogado Jordi Muñoz, responsable de la Comisión de Derechos de la Gente Mayor. “En muchas ocasiones son pequeñas cantidades hurtadas diariamente sin que nadie lo pueda detectar por el gran deterioro cognitivo que sufren las víctimas”. En España viven solos casi dos millones de personas mayores de 65 años. Una cifra que, vista la pirámide de población, va a ir en aumento en los años sucesivos. “Los casos más bestias, claro, sí que acaban en los tribunales”, concede Muñoz.

El próximo viernes se va a juzgar uno de esos casos en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid. María Rosa S. F. se enfrenta a una petición fiscal de cinco años de prisión por robar a un anciano con distintos procedimientos nada menos que 363.000 euros entre 2010 y 2013. Se encargaba de comprar las medicinas y los alimentos. Así que empezó a usar la tarjeta de crédito del hombre al que cuidaba. O con cheques al portador. O con la cartilla directamente en ventanilla. La víctima firmaba los cheques “sin ser consciente de su significado”.

Peor aún fue lo que les aconteció a dos ancianos, contactados por la plataforma Stop Estafadores, que pidieron asesoramiento a unos ‘señores’ para que les ayudaran a escriturar su casa. Les ayudaron, pero cambiando la titularidad de la vivienda a su favor ante un notario. Los estafadores, después, vendieron el piso a una inmobiliaria de Barcelona que los echó de su casa. Descubrieron el fraude seis meses después, cuando ya les conminaban a abandonar el domicilio. En esta misma plataforma, a la que pertenecen más de 2.000 afectados, hay muchas otras personas mayores. Por ejemplo, Francisco, que dice que pensó hasta en quitarse la vida. Le quitaron dos pisos por pedir un préstamo abusivo en el que figuraban como aval. Tiene más de 80 años.

También vecinos y familiares

“Los casos de robos de pisos también son muy frecuentes. Hoy en día, las personas más vulnerables y más fáciles de engañar son estos ancianos, y hay muchos”, explica Muñoz, que ha visto casos “muy rocambolescos de gente realmente muy malvada que se toma muchísimos esfuerzos para estafar a las personas mayores”. Entre esas personas no es raro encontrarse con vecinos, que después argumentan sus acciones con un exculpatorio: “¡Ya que les echo una mano, algo les tengo que cobrar!”. Unos emolumentos que en muchas ocasiones consisten “en quitarles todos los ahorros y dejarles las cuentas a cero”.

El perfil del estafador no es el de una persona ‘chapucera’. Muchos de ellos idean su acción durante años y en ese tiempo preparan tanto el plano psicológico (ganarse la confianza del anciano y de su entorno es fundamental) como el jurídico: en muchas ocasiones son cesiones ‘voluntarias’ de bienes por parte del mayor que no ha sido inhabilitado por sus familiares y por tanto los documentos son legales hasta que se demuestre lo contrario en un litigio que suele ser largo y costoso. Y no solo son cuidadores y vecinos. También los propios familiares en distintos grados de consanguinidad son los que abusan.

Los casos son tan frecuentes que la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía crearon un protocolo conjunto en 2010 para proteger de manera específica a estas personas “con especial vulnerabilidad”. Se llama Plan Mayor Seguridad y se ha prorrogado por entender que está muy vigente. El plan incluye material «pedagógico» y consejos para los familiares y las propias víctimas potenciales.

Isabel falleció y en su casa sus herederos no hallaron absolutamente nada de valor. Para entonces, después de cuatro años de convivencia con sus cuidadores, ya había desaparecido todo: joyas, cuadros o cualquier otro objeto con un mínimo valor pecuniario. Había sido una rapiña planeada y sistemática. Por otra parte, la Ceoma (Organización Española de Asociaciones de Mayores) ha pedido que se cree un número telefónico de los que no dejan rastro para denunciar el maltrato a las personas ancianas.

Fuente: El Confidencial

 

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