Triunfo del programa centrado en la persona: «En mi Casa»…mando yo…

micasa“Para nosotros es importante el moño de Casilda, que se vista con su falda y ponga su colcha de ganchillo en la que ya es su cama. Conocemos sus apetencias y sus manías y es básico saberlas, porque, el día de mañana, cuando ella no pueda decidir, su cuidador de referencia sabrá cómo es esa persona y así pasará el final de su vida tal y como ahora es, no como una institución quiere que sea”. El director de la residencia Los Royales, Antonio Valdenebro, describe de este modo el modelo de atención que se presta en este centro, que fue el encargado de pilotar hace dos años las llamadas unidades de convivencia en las residencias de mayores de Castilla y León.

 Se trata de un modelo que ha revolucionado la manera de entender los cuidados gerontológicos, que responde a las nuevas demandas de los mayores y que se va extendiendo como una mancha de aceite sobre el territorio regional, hasta el punto que la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades confía en que haya 60 unidades de convivencia en los próximos meses en toda la Comunidad. En estos momentos, el proyecto es ya realidad en 44 residencias de Castilla y León, y está teniendo tanto éxito porque permite al mayor sentirse como en casa, ‘En mi casa’, que es el nombre que lleva el proyecto.

Para Valdenebro, cuando un anciano entra a un centro residencial tradicional deja de decidir qué se pone o qué come e incluso no maneja su dinero. Es, en muchas ocasiones, esperar a que un día “Dios llame a su puerta”. Si bien, en estas unidades el anciano sigue siendo decidiendo sobre su vida. No es beneficiario, sino protagonista; no se mima su autoestima, se fomenta su autonomía, y puede tomar sus propias decisiones. Se huye de la institucionalización, ya que quiere que cada persona conserve lo que tiene de distinto y se deje a un lado un sinfín de protocolos que hacía que a todos se les tratara de la misma manera.

“La autoestima es muy importante. Si te visten con un chándal y no te ponen tu ropa, ya te están coartando su libertad. A los centros llegan personas muy distintas y se pretende hacerlas igual por protocolos y por la organización del centro. Ahora deshacemos el camino”, insiste para recalcar que este modelo se adapta a la persona y no al revés.

El novedoso sistema, propio de los países del norte y centro Europa, se implantó a la vez que en los Royales en la residencia Fundación Matías de San Sebastián. Representa un nuevo modelo de derechos para el anciano y garantiza que puede “controlar sobre su vida”. En ese sentido, Valdenebro explica que hace un año que se implantó el sistema de elección de menús y siendo una cosa tan importante algunos residentes decían que cómo iban a elegir a su edad. “Nos quedamos preocupados, porque normalmente protestaban por el menú, pero es el efecto que causa el centro, que anula la capacidad de voluntad del anciano, porque las instituciones, sin querer, pretenden que todos sean homogéneos para aplicar los protocolos de la misma manera”, atestigua para defender los principios de este modelo: individualidad, intimidad, adaptación del centro a la persona e implicación de la familia.

Esta atención integral centrada en la persona se basa en la metodología del psicólogo americano Carles Rogers, de la Escuela Humanista, y son los propios psicólogos y terapeutas los que apuntan a los múltiples beneficios, sobre todo cognitivos, que conlleva para el anciano. El equipo profesional de Los Royales recibió formación de la Fundación Pilares y visitaron otros centros europeos donde se desarrolla el modelo. Actualmente el centro soriano es referencia para el resto de profesionales de centros públicos y privados que implantan el modelo, de hechos sus profesionales forman a compañeros de otras provincias.

Todo, beneficios

La psicóloga de Los Royales, Sandra Moneo, explica que en los ancianos no válidos psicológicamente los beneficios son visibles, ya que están “menos tristes, reconocen a su cuidador de referencia, están más atentos y el nivel de agresividad baja”. Los válidos lo manifiestan verbalmente. Además, los familiares realizan más visitas, más prolongadas en el tiempo y sin horarios establecidos; manifiestan que “ven mejor” a su familiar; mejoran su confianza en el centro y en los profesionales, al estar permanentemente informados y contar con un interlocutor, y disminuyen “su sentimiento de abandono del ser querido”.

La residencia Los Royales cuenta con seis unidades de convivencia, además de otras dos unidades de centro de día. Cada unidad porta el nombre de un escritor vinculado a Soria. El director del centro explica que 72 de los 197 residentes viven bajo este modelo, y se pretende, que en un plazo máximo de dos años, toda la estructura del centro se adapte al modelo de unidades de convivencia. “Supone un cambio muy grande, también en el auxiliar, que se implica psicológicamente en la vida del anciano”.

Cada unidad de convivencia porta en su entrada un decálogo de buenas prácticas que viene a recordar unas mínimas normas de respeto hacia el anciano, la base del modelo. “Llámame siempre por mi nombre; mírame a los ojos cuando me hables; avísame antes de movilizarme; llama antes de entrar a mi casa; recuerda que cuando estoy desnudo puedo sentirme violento; si te cuento cosas lo hago porque confío en ti; gritar puede desahogarte nunca mejorar nuestra comunicación; mi familia no es tan distinta a la tuya, se preocupan por ti; dame tiempo para reacciones, para hacer, para responder y enséñame a valorar tu trabajo”.

Cambio radical

‘En mi casa’ se desarrolla, principalmente, a través de las unidades de convivencia y ha supuesto un cambio arquitectónico, ambiental y organizativo. La atención es personalizada y cada cuidador, que se viste más como un monitor que como un auxiliar, tiene asignado a un anciano de referencia, que presta atención directa y estable. Esos profesionales tienen una visión global de la persona mayor, de su historia de vida y de su proyecto de vida. Los residentes pueden decorar sus habitaciones y traer sus propios muebles de casa. En la residencia de Soria, Lucio Marco, tiene hasta un periquito que le hace compañía. Las residencias, según el director de Los Royales, tienen un componente “sanitario” muy importante, y se prestaba continuamente atención a este aspecto, algo que el modelo deja en un segundo plano.

Además, disponen de una cocina-comedor donde pueden o bien cocinar o que los auxiliares o sus familiares les cocinen. Simplemente el volver a oler la comida les hace evocar recuerdos y estar más despiertos. La residencia Los Royales de Soria dispone de un invernadero y un gallinero, donde los ancianos acuden una vez a la semana para realizar tareas que normalmente han hecho durante toda su vida. Además, una vez a la semana el perro de Sandra les visita, una ocasión para recordar su infancia en su pueblo. El modelo se complementa con terapia ocupacional cuya actividad principal es la vida diaria. “En ocasiones les acompañamos al mercado o al centro comercial. Asisten a charlas y hacen actividades con otros colectivos”, explica la psicóloga.

Mapa autonómico

El Modelo de los Royales, estrenado en 2012, se implantó en otras ocho residencias, una por provincia, y en la actualidad hay 44 centros con unidades de convivencia en marcha. Ávila cuenta con cuatro , dos en la capital y otras dos en Piedrahita y Sotillo de la Adrada; Burgos dispone de nueve, cinco en la capital y cuatro repartidas en Celeda del Camino, Canicosa de la Sierra, Villasana de Mena y Tardajos; mientras que en León hay siete, de las que cinco se ubican en la provincia, en Fabero, La Pola de Gordón, Puente Domingo Flórez, Toreno y Mansilla de las Mulas.

En Palencia hay tres unidades, dos en la capital, y, además, se prevé abrir este año otra unidad en la residencia Puente de Hierro, que contará con una capacidad máxima de 21 personas en situación de dependencia. En Salamanca, la residencia de Villares de la Reina cuenta con una unidad; en Segovia hay una en la residencia Prádena Salud; y en Soria, además de la residencia de Los Royales, hay una unidad en la Virgen del Ribero, en San Esteban de Gormaz. Valladolid dispone de una en la capital y en la localidades de Mojados, Viana de Cega, y Cabezón de Pisuerga, y Zamora tiene dos unidades, una en la capital y otra en Moraleja del Vino.

Leer noticia.