En España hay 34 grupos de covivienda colaborativa entre personas mayores

Viviendas-Bilbao-933x445En España hay actualmente 34 grupos de vivienda colaborativa para personas mayores, de los que seis están en Cataluña, y el perfil de su usuario es el de una mujer, culta, de profesión maestra o enfermera y de más de 65 años, según un estudio presentado hoy por la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

La covivienda, llamada también ‘cohousing’, son proyectos de viviendas para fomentar la vida en comunidad, la ayuda mutua y compartir los servicios asistenciales entre personas mayores.

Según el estudio MOVICOMA, el primero que se hace en España sobre covivienda sénior, evitar sobrecargar a los familiares o la percepción negativa de las residencias son algunos de los motivos por lo que escogen este nuevo modelo de convivencia.

El estudio, que ha seguido a 13 de los 34 grupos existentes, ha establecido que el perfil medio de los usuarios de la covivienda es el de una mujer, con nivel educativo medio-alto y que trabajaba en los ámbitos de la educación, de la sanidad o de entidades sociales, y ha comprobado que por cada 10 mujeres hay 3,5 hombres viviendo en «cohousing» en España.

Las primeras experiencias en España de esta convivencia sénior se remontan al año 2000, recuerda el estudio, que se ha presentado esta mañana en una jornada organizada por el grupo de investigación CareNet (Care and Preparedness in the Network Society) del IN3-UOC, liderado por el investigador Daniel López Gómez.

«La capacidad de decidir cómo se quiere vivir la vejez y poner en práctica nuevas maneras de hacernos cargo colectivamente de este proceso vital es uno de los puntos distintivos de estos grupos», ha explicado López.

El estudio ha revelado que el principal motivo para vivir en un proyecto de vivienda colaborativa es «envejecer con autonomía, compartir y vivir en comunidad y disponer de un entorno y unos servicios adecuados».

«Sólo tiene sentido ser activo cuando puedo decidir», ha resumido López, que destaca que las personas que deciden esta forma de vivir «tienen un capital social, cultural y político que les permite sacar adelante proyectos exigentes como estos de manera autogestionada».

«Forman grupos con experiencias y estilos de liderazgo diferentes, pero acostumbran a funcionar todos de una manera muy participativa y se constituyen en cooperativas», ha detallado López.

El investigador ha afirmado que las personas que escogen el ‘cohousing’ lo hacen porque ven que los trabajos de cuidado de mayores son insostenibles en las familias y generan formas de explotación que sufren especialmente las mujeres.

También afecta la reducción de la familia nuclear y de las redes de apoyo, el retraso de la maternidad y paternidad, los cambios laborales y la creciente movilidad social, que hacen que las personas que se hacen mayores no quieran ser una carga para sus hijos.

Al mismo tiempo, el estudio señala que cada vez hay más personas sin hijos, solteras o divorciadas que buscan alternativas de futuro «ante un estado del bienestar en crisis».

Otra de las motivaciones es, según el trabajo, «la percepción negativa de las residencias y centros geriátricos».

«En la mayoría de casos no pueden acceder a una plaza pública, pero tampoco pueden asumir el coste de una residencia privada, y ven esta opción como el primer paso para perder la autonomía personal y, por tanto, la dignidad», ha asegurado López.

«También la opción de envejecer en casa se percibe como una opción de soledad. La posibilidad de vivir en comunidad representa la capacidad de ampliar el círculo social, y hay una necesidad de continuar activo después de la jubilación. Iniciar un proceso de covivienda tiene un componente de emprendedoría fuerte, lo que permite a muchas personas continuar haciendo vida activa personal, social y políticamente», ha concluido López.

Fuente: La Vanguardia