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ago 09

Las enfermedades crónicas, los golpes de calor o la sobreestimación de la condición física son las principales causas de ahogamiento en mayores

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mayor nadando• Casi la mitad de víctimas por ahogamiento en 2016 eran mayores de 65 años

• La prevención, el control de las enfermedades crónicas y bañarse en zonas vigiladas, claves para reducir los ahogamientos en mayores

El 44,8% de las víctimas por ahogamiento en 2016 eran mayores de 65 años, según el Informe Nacional de ahogamientos de 2016 elaborado por la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo. David Curto, jefe de Gestión Asistencial de Sanitas Mayores, explica que las causas principales que hacen a este segmento de la población especialmente vulnerable a ahogamientos son “las enfermedades crónicas, los golpes de calor relacionados con las altas temperaturas o la percepción errónea de la propia persona mayor de poder hacer más esfuerzo del que realmente es capaz. Por ello, es fundamental la prevención, tener un control permanente de las enfermedades crónicas y siempre bañarse en zonas vigiladas y seguras para evitar este tipo de accidentes”.

Entre las enfermedades más comunes que pueden agravar el riesgo de ahogamiento están las cardiovasculares, ya que pueden provocar un sincope, mareo o pérdida de conciencia; las enfermedades metabólicas como la diabetes, ya que una hipoglucemia también puede ocasionar mareos; o las enfermedades osteomusculares, una persona poco entrenada puede sufrir un tirón muscular o un calambre en el mar mientras se encuentra en una zona profunda de la playa o piscina.

Asimismo, el doctor Curto advierte que la “hidratación es fundamental a pesar de estar en un medio acuático y, sobre todo, recomienda evitar las horas de máximo calor”. Por otro lado, explica que “los mayores deben realizar deporte en función de sus posibilidades. Nadar es beneficioso pero siempre hay que hacerlo en zonas poco profundas, bajo vigilancia y sin fatigarse. Y si no sabe nadar o lo hace con dificultad, puede caminar por las zonas poco profundas”.

Recomendaciones para un baño seguro

Por último, el doctor de Sanitas Mayores, David Curto, subraya que lo más importante para evitar este tipo de accidentes es la prevención y la concienciación, y da los siguientes consejos:

  • Respetar el tiempo prudencial después de comer.
  • Bañarse siempre acompañado o informar a otras personas de lo que se va a hacer, sobre todo, si el mayor padece un problema de salud. Y, si es posible, bañarse siempre en una zona que disponga de socorrista.
  • No acudir a la piscina o la playa en las horas de máximo calor.
  • Consultar a un médico de confianza los beneficios y perjuicios de realizar actividades de intensidad.
  • No sobreestimar la condición física, ni la capacidad para nadar. Por ejemplo, si estás en el mar cansado y tienes dificultad para volver, es recomendable nadar de espaldas moviendo únicamente las piernas hasta llegar cerca de la orilla.
  • Hidratarse frecuentemente.
  • No bañarse por la noche o en zonas donde está prohibido el baño.
  • Mejorar las habilidades de seguridad y natación.
  • Si no sabe nadar, utilizar un chaleco salvavidas para bañarse o practicar un deporte acuático.