«De no hacer algo vamos camino de ser un país de personas mayores pobres», la pobreza se está cronificando

Entrevista con Enric Morist, coordinador de Creu Roja en Catalunya.

 El pasado marzo Creu Roja presentó su último informe anual, centrado en la cronificación de la pobreza. En ese documento la entidad ya daba la voz de alarma sobre una creciente realidad que tendrá consecuencia futuras:  el 32% de los atendidos por la oenegé  por pobreza trabaja. Un fenómeno impensable antes de la crisis, hace ya una década. Pero lo peor, advierten desde Creu Roja, está por llegar: las personas en situación vulnerable no cotizarán suficiente para recibir la pensión de jubilación. Según sus cálculos, el 40% de sus usuarios no tendrá pensión. Claman, pues, por un plan que evite condenar a la precariedad a cientos de miles de personas.

enric-moristEspaña crece a un ritmo elevado, por encima del 3%. Pero la desigualdad social, lejos de mejorar, está empeorando. ¿Realmente ha pasado la situación de emergencia social?En nuestro último informe hemos ratificado lo que nos temíamos. Es verdad que hay un cierto cambio, que hay cosas que van mejor, y eso lo hemos de remarcar, no podemos dejar de mandar un mensaje de esperanza. Pero seguimos estando en situación de emergencia para algunos colectivos. La pobreza actual no es tan general , no tenemos tanta amplitud de crisis, pero la situación es peor para los que ya estaban mal. Estamos, sin duda, frente a una mayor severidad de la pobreza y una cronificación.

Muchos no lo conseguirán. En nuestro caso el 40% de los que atendemos tiene una exclusión crónica. No lo logra. Y si lo logra es de manera puntual y vuelve a estar en la rueda de la vulnerabilidad. E insisto, muchas personas están cada vez peor. El 80% de los que atendemos está en situación muy severa. Cada vez más. Y lo peor es el trabajo.

¿Querrá decir el paro? Sí sí, también, pero me refiero al trabajo, a las personas que sí están empleadas. El 32% de aquellos a los que atendemos está trabajando. Eso es algo muy duro. El trabajo ya no te exime de la pobreza . Ya no podemos medir la exclusión con un indicador solo de paro. Numerosos empleados han de seguir recibiendo ayuda de la Administración o de las entidades sociales. Es una tendencia que en poco tiempo ha subido 10 puntos. Los sueldos son muy bajos y de corta duración. Cuatro de cada 10 usuarios de Creu Roja que trabaja cobra menos de 650 euros. Y muchos no cotizan. Ese es un tema gravísimo. Las cifras son terribles.

Siga, siga con los datos. En Catalunya hay 160.000 familias en las que ninguno de los miembros que podría trabajar lo hace. En esas familias hay 400.000 niños, prácticamente el 18% de la población infantil. Eso no quiere decir que sean automáticamente pobres, pero es un riesgo muy alto. De estas familias 100.000 no tiene ninguna prestación porque llevan más de dos años sin trabajo y viven de ayudas sociales. Pero aun así nuestra herramienta única para salir de la pobreza ya no puede ser el trabajo. Los salarios bajos no ayudan a las familias a cambiar la situación. Y lo peor está por llegar sino se pone remedio.

Plantea un panorama desolador. Estamos ante un tema gravísimo. Nosotros estamos muy preocupados por las personas de 45 a 50 años desempleadas. Aunque hay bastantes iniciativas no acabamos de incorporarlos al mundo laboral. Está costando muchísimo. Entran, salen, entran, salen… Y es un colectivo muy valioso. Nosotros predicamos con el ejemplo y en Creu Roja les estamos incorporando. Estamos muy contentos, son personas que trabajan muy bien, tienen experiencia y para según qué tipo de trabajo, más intelectual, de pensar, de perfeccionar, son ideales. Pero el gran drama está en la cotización.

Me habla de pensionistas pobres. Piense que entre las personas que atendemos y hemos entrevistado los de 50 años tienen una media de cotización de 11 años. Aunque trabajen mañana cobrarán una pensión muy mínima. Lo mismo los que han trabajado 30 y dejen de hacerlo los últimos años. Estamos condenando a una generación de centenares de miles de personas a una situación de muchísima precariedad. Llegaran a los 65 y no habrán cotizado lo suficiente. Y muchos sin pisos de propiedad, a diferencia de ahora.

Cambio de tercio, pues. Hasta ahora los abuelos eran los que sorteaban mejor la crisis. Catalunya será un país de personas mayores, eso ya lo sabemos. La esperanza de vida es más alta y se producen menos nacimientos, pero si seguimos así será un país de personas mayores y pobres… Es una perspectiva que nos preocupa muchísimo Hoy en día, según el Instituto Nacional de Estadística, el 20% de la población llega a final de mes con la ayuda de la pensión del abuelo. En muchos casos sirve para pagar el comedor del niño, los recibos… Es un dato oficial. Habrá un efecto colateral, si no podrá ayudarse a sí mismo, tampoco a ese 20%. Habrá un empobrecimiento general de la población.

¿Se refiere a un futuro relativamente cercano? En dos o tres años ya lo notaremos mucho. Es la tormenta perfecta. Se dan todos los ingredientes: alta desempleabilidad, no cotización, elevado precio de la vivienda, esperanza de vida mayor y el no poder ayudar a sus hijos. Nadie podrá hacerse el sorprendido. Todos los datos van hacia aquí.

¿Cómo prevenirlo? La solución no puede ser de un año para a otro. Han de ser muchas soluciones y respuestas estructurales no coyunturales. Temas de vivienda, de dependencia, de sanidad…

¿Vamos tarde? Me temo que sí. Comencemos a prepararnos porque eso sí será una revolución que nos afectará, y eso imaginando que todo va bien y seguimos cobrando pensiones, que es mucho imaginar. Habrá que atender a toda esta gente empobrecida y esa atención costará mucho dinero. O hacemos un plan urgente para que esta gente cotice de manera inmediata o preparamos una gran inversión pública para atenderlos porque sino no podrán ni sobrevivir. Es un mensaje que hace tiempo venimos diciendo, luego podemos hablar de que estamos a favor de la renta por la ciudadanía y lo que quieras, pero ese plan de contención se ha de preparar.

Hablando de la Renta Garantizada de Ciudadanía (RGC), ¿se aprobará finalmente este mes? Eso esperamos . Para nosotros es un tema importante, pero sobre todo de dignidad, por unos ingresos mínimos, pero también por la metodología. Muchas de estas personas ya reciben ayudas, pero más allá de ello han explicar cada vez su caso a diferentes trabajadores sociales. Si uno no ha pasado por esta situación es muy difícil de imaginar. Que haya un recurso centralizado con el cual solo tengas que explicar una vez tu dificultad dignifica. Todo el mundo es digno, sí, pero la realidad es que no todos pueden vivir con dignidad.

Va en la línea de las tarjetas de alimentación. Así es. Las tarjetas para comprar en tiendas a las que hacemos recargas económicas han sido un paso adelante . No compliquemos más las cosas. No hace falta dar paquetes en la plaza del ayuntamiento. Esto ya ha pasado. Todo el mundo lo hace con buena voluntad, pero ya ha pasado.

¿Qué hemos aprendido durante esta década de crisis? Sobre todo que nos puede pasar a cualquiera. Todos conocemos a alguien, les ocurría a nuestros abuelos cuando pasaron la posguerra: todos estaban fatal. Pero antes la pobreza parecía que no iba con nosotros, que afectada básicamente a inmigrantes. Ahora hemos aprendido que todos somos mas vulnerables. Esta ha sido una gran lección.

¿Nos ha hecho cambiar la mirada? Por supuesto. Como ejemplo, desde el 2007 tenemos mas socios que nunca, y eso no solo ha pasado a la Creu Roja. Es una buena noticia. Crecemos en 10.000 personas netas al año. Tenemos 230.000 socios, son muchos. Algunos se van porque no pueden pagar la cuota o se han vuelto usuarios, pero hemos conseguido muchos nuevos. Es una mirada más allá de la solidaridad. Hemos visto que puede ocurrirnos.

Algo bueno hemos sacado entonces. Sí, pero me temo que volveremos a caer en los mismos errores.

La condición humana. Efectivamente. Ya volvemos a oír otra vez del problema de la vivienda. Vivir en Barcelona ciudad es muy complicado para un joven. Ya no se puede independizar aunque trabaje. O recibe en herencia un piso o es casi imposible. En pareja, depende del sueldo; y tener hijos ya ni te cuento. La solución es irse fuera. La vivienda vuelve a dispararse y volvemos al lío aquel. Pero sobre todo hay que dar esperanza. No nos podemos conformar con que habrá gente que vivirá toda la vida con una renta básica. No hay ninguna persona mentalmente sana que tenga como objetivo en su vida cobrar una renta de 700 euros. Es muy duro. No podemos condenar a esta generación.

Fuente: el Periódico