El proyecto «Se me olvidó que te olvidé» estimula con música la memoria de personas mayores

180302_Guitarra_Riosol_1La Residencia de Ancianos «Riosol» de Monzón, de titularidad municipal, ha incorporado a su abanico de actividades el taller de música específico para el ámbito de la geriatría «Se me olvidó que te olvidé», que imparte una vez a la semana Alejandro Luaces, maestro de educación musical, profesor superior de solfeo y teoría de la música y profesor de piano.

Hasta la fecha se han celebrado tres sesiones, de una hora de duración, que han tenido muy buena acogida entre los residentes de ambos sexos. Cerca de 30 personas disfrutan de la estimulación sensorial por medio de la música, cantan, avivan recuerdos… A Luaces le basta con una guitarra y la habilidad para comunicar y empatizar, de la que va sobrado.

La concejal de Servicios Sociales y Salud y responsable de «Riosol», Alicia Moli, indicó: «El taller se enmarca en el programa de mejoras de la calidad de la asistencia geriátrica a los residentes. La actividad de música en vivo influye favorablemente en la memoria. El profesor se sirve de diferentes dinámicas y un amplio repertorio de tangos, coplas, habaneras, rumbas pasodobles, jotas, boleros….» Moli explicó que la demanda ha crecido conforme se ha visto el atractivo de la propuesta, y añadió: «Estamos preparando un listado ante el interés que ha despertado el taller. Veremos cómo evoluciona y si es necesario ampliar el horario. Hasta el momento, lo evidente es que los ancianos se divierten, se involucran y cantan. Incluso llegan a emocionarse con los recuerdos».

El profesor apunta: «La música resulta terapéuticamente eficaz porque es la más social de todas las artes, y son precisamente estos aspectos sociales de la vida los que están afectados por la enfermedad mental y el envejecimiento. El taller estimula la memoria, fomenta la autoestima, promueve la comunicación y aumenta la seguridad en uno mismo, pues la música suele actuar como disparador de pensamientos positivos e ideas creativas».

El taller no tiene objetivos terapéuticos preestablecidos ni hace «apartes» para individuos concretos. Luaces señala: «Si así desea y partiendo de la observación y la experiencia del grupo, cabe la interacción con otros profesionales del centro. El punto de partida es que la música tiene una capacidad altísima de hacer aflorar la motivación en las personas más apáticas y reticentes».

Fuente: Diario del Alto Aragón