«La inversión en servicios sociales genera más empleo que la industria»

Rafael ArredondoEl presidente del colegio de Trabajadores Sociales critica los recortes y subraya la rentabilidad de las políticas sociales «La ayuda a domicilio es muchísimo más barata que una plaza de hospital».

Habla con pasión de su trabajo, de su lucha por la justicia social al lado del que más lo necesita. Y cuando se mencionan los ajustes de los distintos gobiernos asegura que «se enciende». Pero, a pesar de todo, Rafael Arredondo confía en que esta dura etapa servirá para salir fortalecidos y con una nueva visión de la sociedad.

-Me comentaba que una encuesta del Centro de Estudios Sociales de la Junta de Andalucía, el trabajador social está entre las profesiones más valoradas…

-Sí, nos sitúan en tercer lugar, tras médicos y profesores. Todos con algo más de un 7, mientras que a los jueces les dan un 5. Son los pilares del bienestar, el sistema sanitario, el educativo y los servicios sociales. Sin embargo, las tres profesiones más valoradas han sido terriblemente recortadas.

-Tienen, además, un número de usuarios muy elevado.

-En Andalucía el año pasado los servicios sociales atendieron a un millón de usuarios, eso no lo atiende ni el sistema educativo en Andalucía. Es un dato importante a tener en cuenta y eso la gente no lo sabe.

-¿Cuál es el perfil del trabajador social?

-La gran mayoría son mujeres, jóvenes, un porcentaje muy alto trabaja para la administración pública o para una entidad social y han estudiado en Málaga. En cuanto a la ocupación, en 2009 no había paro en el colectivo, faltaban trabajadores.

-¿Eso se debió a la implantación de la Ley de la Dependencia?

-En Andalucía se tomó como la pieza clave al trabajador social para poner en marcha la Ley de Dependencia. En la presentación de solicitudes, en la valoración, los que hacen el plan de intervención, es el perfil clave y el 2007 en Andalucía se nos dio un respaldo bastante fuerte.

-¿Es rentable invertir en servicios sociales?

-La inversión en servicios sociales supone una generación de empleo como no existe en ningún otro sector, genera más empleo que la industria, por la contratación del personal y por el retorno. Si incorporamos los efectos positivos que tiene, al intervenir estamos posibilitando que, por ejemplo, no haya un proceso de exclusión del que luego es mucho más costoso salir, que encarecerían el sistema. La ayuda a domicilio es muchísimo más barato que una plaza de hospital, además hay que añadir el factor positivo y calidad de vida para el mayor.

-Pero la dependencia ha estado paralizada…

-Sí, la ley ha tenido el freno hasta este año. Al inicio de este 2014 se están empezando a hacer valoraciones, a moverse, cubrir la tasa de reposición, está habiendo movimiento, aunque las listas de espera son enormes.

-¿Cómo están las listas de espera en Málaga?

-Hay falta de información y sería importante conocer los datos. Pero somos conscientes por la propia administración que puede haber miles de personas esperando, más aún cuando ha estado todo parado durante dos años. Hay una gran cantidad de solicitudes que aún ni siquiera se han valorado y están en el limbo.

-¿Las políticas de ajuste han dinamitado la estructura de derechos sociales?

-Son estructuras que consumen dinero pero para el bienestar social. Han recortado de donde han visto que tenían más posibilidades de sacar dinero, pensando que iba a haber menos contestación social. Además detrás de todo esto hay mucha ideología social. Cuando recorto en derechos sociales es que tengo una mentalidad, pienso que el que es pobre es porque quiere, porque lo decide. Es una cuestión ideológica, ¿por qué se recorta de ahí y no de defensa?

-El eslogan de «hay que rescatar a las personas y no a los bancos» ha sido recurrente en los últimos años… ¿Estamos en un momento complicado para atender al individuo, a la sociedad?

-Éste es el tiempo del individuo, hay que cambiar el chip, es el tiempo de las personas. Ahora todo se ve desde punto de vista económico, hemos reformado la Constitución por un tema económico y no somos capaces de hacerlo por los derechos sociales y esto no puede ser.

-En octubre contamos que la brecha entre ricos y pobres es siete veces mayor desde el inicio de la crisis… ¿Sigue empeorando día tras día?

-Posiblemente haya empeorado, la situación de personas que sigue sin ingresos económicos va a más. En 2007 existían más de 400.000 personas sin ingresos económicos, en la última EPA ya hay 1.700.000 familias, estamos hablando de 5 ó 6 millones de personas. El tema es serio. Es verdad que se ha hecho el Decreto para la Inclusión, pero no hace falta un nuevo decreto, no hacen falta inventos, sino incrementar lo que ya está hecho. Ya existe la estructura, no generemos algo nuevo para dar ayudas, porque así todo se retrasa tanto que ha habido ayuntamientos que han tenido que devolver el dinero porque no han podido gastarlo.

-Por ejemplo, hay que hacer un nuevo decreto para continuar con el plan de Garantía Alimentaria en los colegios…

-Considero que si hemos detectado que hay niños que no comen, en vez de generar un programa específico cuando existen ya estructuras que están funcionando, lo que habría que hacer es dotarlos de más recursos, porque si no por el camino se pierde dinero, hay profesionales que tienen que intervenir, tiempo, plazos. Lo que debe es dotar de más recursos a lo que ya hay. No generes programas nuevos, decretos nuevos, sino refuerza lo que ya existe, para poder poner en marcha las ayudas desde el 1 de enero.

-¿Por qué se hace todo tan difícil?

-Pues habría que preguntárselo. Porque nosotros hemos hecho una valoración desde el consejo andaluz y nuestras propuestas van en esa línea. Sólo hay que mejorar las estructuras.

-¿Qué salida pueden encontrar los jóvenes cuando crece entre ellos el colectivo de parados de larga duración de forma alarmante?

-Está la parte que acaba sus estudios y no tiene salida pero lo más preocupante para mi son aquellos que lo abandonaron a medias. Dejaron de estudiar porque les era mucho más fácil conseguir los 1.000 ó 2.000 euros que tenía todos los meses. En el 2007 se pinchó todo aquello. Han pasado 7 años, se han quedado con la deuda del coche, de la casa y ahora no tienen nada. No hay elementos de motivación.

-Es entonces cuando vienen los desahucios…

-En mi tesina entrevisté a 110 familias desahuciadas de sus viviendas. El 60% tenía hijos menores de 9 años y todos habían trabajado en la construcción o en empresas auxiliares y hostelería. Llevaban todos más de 10 años trabajando con contratos temporales, un perfil de inquietud constante a los que, sin embargo, se les ha dado créditos de más de 200.000 euros.

-Hace unas semanas se creó una plataforma para denunciar recortes en la atención a menores. Desde la Junta se aseguró que los fondos se dirigían más al acogimiento familiar que a las residencias.

-Nosotros no estamos en contra del acogimiento, entendemos que en función del perfil del menor lo bueno será una cosa u otra, lo que técnico decida. Pero estamos preocupados porque efectivamente hay recortes y ellos lo reconocen. El año pasado le rebajaron un 10% el presupuesto al acogimiento y este año siguen con ese dinero sin reponer. Es contradictorio, más aún cuando dicen que ha aumentado el volumen muchísimo. Se está recortando en el sector de menores, por supuesto.

-¿La crisis ha dejado en la cuneta los derechos sociales?

-Totalmente. Y la gran lucha está en que sean los mínimos posibles y se puedan ir recuperando cuanto antes mejor. La crisis ha dejado tocados y en algunos casos hundidos a muchos derechos sociales.

-¿Cuáles?

-Drogodependencia es uno de los sectores donde más se están viendo los recortes. Hay sectores que, a lo mejor no son noticias, pero quitemos a los profesionales y cerremos los centros y a ver qué pasa. Yo viví la época en la que la gente moría por las esquinas, se consiguió posiblemente uno de los recursos más importantes de España y ahora se lo están cepillando. Supongo que porque ahora no es prioritario para la Consejería.

-¿Y cuáles son esas prioridades ahora?

-No hay una planificación, se va sobre la marcha, no existe un plan de Servicios Sociales ni a nivel andaluz ni municipal. No son elementos que estén en las agendas.

-¿Y qué está pasando con los mayores?

-Se ha estado pagando el concierto con la Junta de Andalucía, el 60% de la plaza, sin que se haya enviado a ningún mayor para ocupar ese puesto.

-¿Por qué?

-Porque estaba todo parado. Se ha preferido pagar el 60% a mandar un mayor. Aunque eso se ha cambiado hace dos semanas, ya se están enviando a ancianos.

-Usted es también experto en mediación… ¿Qué es lo más positivo de la mediación? ¿Qué es más económica?

-Es un proceso de resolución de conflictos de manera pacífica y dialogada y efectivamente se está dando tanta historia ahora a la mediación porque hay negocio. En Andalucía la ley de mediación familiar ha tardado cinco años en salir el decreto. No se ha puesto en marcha todavía, pero el propósito de la Junta es crear un servicio de mediación gratuita. Adopciones, conflictos intergeneracionales, separaciones, divorcios, una vía alternativa mucho más barata y mejor para las padres es la mediación.

-¿Dónde está la salida?

-Pues creo que ahora mismo la intervención social es la que puede dar salidas a la situación que estamos viviendo. Son problemas sociales los que nos acosan y los interventores sociales son los que están en mejor situación para dar salida a ellos. Lo que hace falta es que la misma profesión se lo crea y que demos cumplimiento a nuestro código deontológico.

-¿Hay una reflexión positiva más allá de esta crisis?

-Creo que esto nos está enseñando mucho, nos ha despertado de cierto aletargamiento y puede motivar que la gente se plantee que hay que hacer otras cosas y volver, incluso, a los orígenes, a un trabajo comunitario, con la gente, a trabajar desde la justicia y hacerles ver cuáles son sus derechos.

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